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Contando las horas

Y nos dieron las veinte horas y salimos todos a aplaudir..Resistiré,para seguir viviendo sonaba de fondo.Un clásico sacado del cajón que invita a superar todos los males. Así despedíamos cada día de incertidumbre, pendientes de una estadística que dejaba atrás miles de vidas, de angustia y con el suspense de un futuro incierto aunque marcado por la elección de la actitud personal que se debe adoptar frente al destino, el que nadie puede arrebatarnos.
Lo más difícil de estar sin libertad es la necesidad que se tiene de abrazar a la vida,de dar un paseo cerca del mar, de estar con tu seres queridos,tus amigos, los que siempre han estado y los que nunca estarán más y el recuerdo de los que no están presentes, pero te aportan la fuerza y la energía necesaria para seguir.
Después de la tormenta siempre viene la calma, aunque no siempre encuentras la misma calma, somos siempre más nosotros.Y continuamos caminando porque nos quedan muchos aplausos que dar,mucho que disfrutar,mucho que compartir y muchos abrazos pendientes.
Y en esto consiste la vida, en caerse y en levantarse, y en mirar siempre hacia adelante con la ilusión de un niño y con la fuerza y la paciencia del que sobrevivió a la adversidad.

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